domingo, 27 de septiembre de 2009

oyendo

Me parecía mágico, y tú siempre me criticabas, decías que tenia demasiada imaginación, decías que era una niña que jamás crecería..
pero las mañanas tenían esa luz con destellos que no podías mirar fijamente porque dolían los ojos...
al bajar los pies de la cama, la descarga eléctrica me hacia reír mucho...
y no entendía tu forma de mirarme, en tu mirada se apreciaba odio mezclado con compasión,

un cambio en la órbita, un giro oblicuo....y todo cambió,
me pesaban los hombros, y mi mirada no podía despegar de mis pies,
no había destellos, solo sombras, dudas y tristeza..
y tu mirada cambió, era segura, feliz, y la sonrisa siempre estaba en ella,
me llevabas como alma en pena, en mis hombros siempre estaban tus brazos..que pesaban, mucho, mucho...
me decías que jamás encontraría a nadie como tú, que eras lo mejor que me había pasado, pero mi mirada seguía sin poder despegarse de mis pies.
y la oscuridad se hizo eterna..hasta que un día en horizontal miré hacia arriba, todo era blanco, muy blanco, y ya mis pies no pude mover, ni mis ojos salidos de su cuenca me obedecían, mande una descarga de ordenes a mis dedos y ya nunca me obedecieron..pero a mis oídos, llegaron gritos, muchos gritos..-pobrecilla que cruel dieciocho puñaladas- oí..oí, no se, eso fue lo último que oí.