
Subí a un tren, creí que era el adecuado porque mi gente estaba allí despidiendome, ya en el interior las caras que me encontré eran de complacencia, nunca me pareció resignación, por ello seguramente seguí allí, a mitad de trayecto me pidieron el billete, y como soy tan despistada, y lo había perdido, pararon bruscamente y me invitaron a bajar, pensé que todo acababa allí, en el tren me dejé mi inocencia, mi maleta y mis cosas personales, me vi perdida, sin saber quien era y que quería...no era de extrañar, ahora que lo pensaba nadie nunca me lo había preguntado, y yo no lo sabía, me daba miedo la soledad, ella me obligaba a responder, fue duro muy duro, pero ahora sé que solo en silencio y soledad se encuentran las respuestas, descubrí algo muy importante algo que mucha gente no tiene, y es que mi mente es mía, es lo único que poseo, lo demás me lo dan y quitan constantemente.....ya sé,que por eso me han llamado egoísta, y tengo que reconocer que ahora, ahora si que lo soy. Estoy en un arcén cualquiera esperando coger mi tren, no sé cual será, pero es el mio, como mi mente, solo mía.....también se que la casa que me espera al final del trayecto es una casita de metro y medio por medio de mármol blanco, y no espero que nadie vaya a poner flores o a llorarla, sería ridículo, eso pienso yo. La vida es un ir y venir de trenes, algunos fantasmas.....por ahora sigo aquí.
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